jueves, 28 de junio de 2018

"¡LAS CALLES NO SON PARA LOS CIEGOS!"

(Escrito en 2017)

El pasado 18 de Abril la clase de Mediación Comunicativa del IES María Pacheco de Toledo salió a la calle para hacer unas prácticas de técnicas guía para usuarios sordociegos. Hasta aquí todo bien, como cualquier otro ciclo practicamos para saber qué hacer en el futuro en nuestros respectivos trabajos.

El problema viene cuando las prácticas son en el exterior e intervienen con la vida real diaria del resto de gente. Os pondré en situación: veintidós estudiantes, emparejados, realizamos diferentes técnicas para guiar a una persona con sordoceguera; una persona de la pareja es el guía y la otra va con unos antifaces y actúa como el usuario. Y claro, cómo esto se sale de lo normal e impuesto por la sociedad, llega lo malo.

Cruzando por un paso de peatones con semáforo en rojo para los vehículos, un motorista viéndonos cruzar gritó: ¡Las calles no son para los ciegos!. ¿Hacíamos algún daño a alguien? ¿Molestábamos a alguien, a ese motorista en particular? ¿No tenemos derecho a cruzar? ¿LAS PERSONAS CIEGAS no tienen derecho a cruzar? ¿No tienen derecho a caminar por la calle? ¿No tienen derecho a vivir?

¿Por qué alguien que ha nacido con esa diferencia o que por un accidente o por una enfermedad la ha adquirido, tiene que tener menos derechos? ¿Por qué tiene que soportar esos comentarios? ¿Por qué tiene que soportar esa actitud? ¿Por qué tienen que soportar esta sociedad que, siendo parte de ella, le desprecia y/o le humilla?

Uno pensaría que estando en el 2017, siglo XXI, patatínpatatán; la sociedad estaría más avanza, habría más inclusión y conciencia social, más solidaridad, más tolerancia, etc. Pero como desgraciadamente vemos, no es así. A parte de toda la homofobia, xenofobia, sexismo, transfobia; también hay un rechazo a las personas discapacitadas. Es triste. No hemos avanzado nada desde que el primer homínido decidió buscar comida bajando de los árboles. Incluso yo diría que hemos dado algún paso a atrás. ¿De qué sirve la evolución si no evoluciona el pensamiento?

Al comentarla este hecho a la profesora que nos acompañaba, puesto que no se había dado cuenta, esta comentó: “Ah, ya. Acostumbraos, cuando trabajéis esto será un día normal.”, y se encogió de hombros. ¿Esto es normal? ¿El desprecio es normal? Vuelvo a decirlo, es triste. Que esto sea lo normal para trabajadores como los mediadores comunicativos o los guías-interpretes es triste. No nos parece extraño que se desprecie, que se insulte a una persona, a su discapacidad o a la persona que está trabajando. No quiero ni pensar en el futuro si la sociedad sigue con esta “normalidad”.

Y ahí no queda la cosa. Como bien dijo nuestra profesora, y como bien nos venía avisando ya desde que empezamos el ciclo; el que la gente nos mire extraño, cuchichee o tenga comentarios despectivos hacia nosotros es algo común.

Esa misma semana fuimos al centro comercial “Luz del Tajo” a hacer prácticas allí también. Teníamos que saber cómo subir a y bajar de un ascensor, y como subir a y bajar de unas escaleras mecánicas. Al subir a un ascensor, imaginaros el cuadro: una pareja de un chico y una chica jóvenes estaban dentro y cuatro compañeras, por parejas y con antifaces una de cada pareja se disponían a subir. Las miradas comenzaron en ese mismo momento, por supuesto; es “normal”. Los comentarios empezaron cuando las puertas del ascensor ya estaban cerradas. “Qué gente más rara…” dijo el chico. Una de nuestras compañeras respondió, por el calor del momento: “La (gente) que hay por el mundo”. “¡Pues no te queda por ver!” saltó la chica.

¿Por qué tanta falta de respeto? ¿Por qué tanta presuposición? ¿Saben esas personas que estábamos haciendo? ¿Les afecta acaso? Me parece que no deberíamos ser tan propensos a prejuzgar sin saber la historia de la persona, o sin saber sus problemas y/o situación.

Con toda esta retalía no hablo solo de la falta de respeto hacia nosotros estudiantes o hacia los trabajadores sino también hacia la comunidad de discapacitados, en concreto hacia las personas sordas, ciegas y sordociegas.

Invito a la reflexión, ¿a vosotros que leéis este artículo, os parece normal? ¿Os parece bien? ¿Os parece mal? ¿Qué hay que hacer para cambiar? ¿Qué diríais vosotros a ese motorista? ¿Qué diríais vosotros a todas las personas que son así?

“Querido motorista, ojalá que no te pase nada. Querida pareja del ascensor, ojalá que tengáis hijos sanos. No somos rencorosos, pero ojalá que no nos toque trabajar con vosotros.”


Cristina

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