domingo, 19 de junio de 2016

GRADUACIÓN :)

¡Buenas tardes! :)

Madre mía, no sabéis lo increíblemente cansada que estoy. Ayer fue algo que me dejo realmente exhausta. Me pesan hasta los dedos para escribir. Después de ver uno de mis programas favoritos, quería escribir, así que aquí estoy aunque no puedo conmigo misma. Doble pantalla en el ordenador para escribir y ver "Los Simpsons: La Película" a la vez. La he visto tantas veces que puedo hasta estudiar viéndola, cosa que ya he hecho. :P

¿Qué pasó ayer? La querido, esperada y deseada graduación. Estaba deseando acabar bachillerato y la graduación le ha puesto punto y final. Aunque... Bueno, todos sabemos que tengo que recuperar quimica, pero... Está bien. Estoy feliz y no tener que volver a ese mismo edificio(s) es un alivio.

También es algo así como triste. A pesar de todo el bullying y del estrés and all that jazz... He pasado seis años dentro de esas paredes, haciendo amigos, enemigos, amores; con profesores buenos, malos y horribles; viendo a mis compañeros pasar por casi los mismos problemas que yo, conociéndome a mí misma, haciéndome mujer (hablo de la regla), perdiendo y ganando gente en mi vida... Ese lugar tendrá un sitio en mi corazón, me pese o no.

Es por eso que el acto de graduación fue algo emotivo. Al comienzo, el coro del instituto. La directora les siguió. Sus palabras hicieron su camino hacia mi cerebro y hacia mi corazón, así como estoy segura que lo hizo para todos los alumnos que nos graduábamos ese día. Incluso para los que no lo hacían. Había dos chicas en la zona donde nos sentábamos los alumnos que habían estudiado con nosotros en la ESO, pero que se marcharon a otro instituto a estudiar el Bachillerato; y lloraron. Exacto, yo tampoco se ni cómo ni porqué; pero conozco a esas chicas y con decir que son weepy hysterical drunks (borrachas lloronas), o al menos lo eran cuando salía con ellas basta para explicarlo.

Después de las palabras de motivación de la directora, vino un vídeo con fotos de todos los graduados, primero dos fotos de cada uno (una de pequeños y otra actual), y después fotos de todos en diferentes eventos, fiestas o excursiones. Explico esto para llegar a MI momento emotivo de verdad. Justo antes de que llegara el momento del play, me gire a mis amigos y les dije: "Estoy emocionada. Voy a llorar. En cuanto vea mi foto, voy a llorar". Mis amigos no me tomaron en serio porque no soy una persona especialmente sensible o expresiva con los momentos tristes, menos cuando se trata de llorar, y aún menos cuando se trata de hacerlo en público. Tengo que decir que estuve apunto. Varias veces. Más de las que me gustaría contar. La foto en la que se me veía a mi de pequeña era una en la que aparecía con mi abuela. Si habéis estado leyendo el blog desde el principio, sabéis que mi abuela era una persona muy importante para mí. Verla en la fotografía en mi graduación me hizo "ver" que no estuvo allí (y por allí me refiero aquí y ahora, viva en su casa tranquila) y "recordé" cuanto la echo de menos y cuanto la necesito y la quiero.

Tras el vídeo, llego el discurso de nuestra tutora que leyó un poema muy bueno. No recuerdo como se llamaba, ni su autor pero fue también muy emotivo, que capturó perfectamente el acto de graduación y lo que todos sentimos en estos momentos. Más tarde, el discurso por parte de los alumnos. A mi modo de ver, el más entretenido, porque nosotros no nos centramos solo en decir cuanto nos ha gustado estar los seis años en el instituto, si no que también contamos anécdotas de las clases, de excursiones, de viajes; y contamos y recapitulamos momentos o frases graciosas de los profesores. La mayoría solo los entendemos nosotros, pero ahí está lo bonito. Ahí está la belleza del discurso de los alumnos, aquellos que no saben escribir. El acto también dejo espacio para que una de las alumnas nos maravillara a todos con su habilidad al piano.

Llegó el momento de entregar las orlas. Sí, segundo de bachillerato tiene orlas. Y becas. Si me seguís en Twitter o Instagram, justo cuando publique esta entrada tendréis una foto mía después del acto, con la beca y la orla enrollada en la mano (de hecho, ya hay un par de ellas a lo largo de la tarde/noche de ayer). Cuatro profesores a los que tienes que saludar y recibir su enhorabuena, te guste o no. Por mi parte no había problema, me llevo bien con los cuatro: uno de ellos era mi tutora, otro la directora y los otros, dos el "matrimonio científico" -mi profesora de Biología y mi profesor de Física-.

El problema está cuando has tenido tiranteces con ese profesor; o si ese profesor no te cae especialmente bien, él no lo sabe y tienes que poner cara de póquer. ¿Os imagináis que tengo que recibir la enhorabuena de mi antigua profesora de Matemáticas? Mejor ni pensarlo. Pero tengo compañeros que tuvieron sus momentos. No pondré nombres ni diré con que profesor por si dichos profesores están (de algún extraño modo y por casualidad) leyendo esto, para que no se lleven un mal recuerdo de los alumnos es cuestión. Cuento dos experiencias. La primera de ellas: cuando el alumno en cuestión subió al escenario a por su orla, uno de los profesores en fila justo se dio la vuelta para seguir cogiendo orlas por lo que no tuvo que saludarle y se alegró por ello, porque desde que empezó a darle clase hubo reticencias entre ellos. La otra experiencia: el alumno en cuestión llegó al profesor en cuestión y hubo una pequeña conversación tensa sobre la nota de su asignatura en PAEG, ya que durante el curso, la nota en la asignatura era más baja.

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Pero dejémonos de malos rollos. Después de que Bachillerato se "graduara", el curso de FP de Grado Medio también tuvo sus momentos, de los que no hablaré porque no me pertenecen. Después el coro volvió a aparecer y terminó el Acto de Graduación. El coro del instituto estuvo bien las dos veces que actúo, pero hay muchísimas canciones mejores sobre graduarse o decir adiós a una era que las que cantaron. Desde mi sentido más profesional, ¿por qué cantasteis "Let her go" y "One way or another"? Enserio, ¿por qué? No entiendo que tienen que ver en la Graduación. Son buenas canciones, pero no lo entiendo. Una sobre una ruptura y otra sobre perseguir a quien quieres hasta el punto de ser acosador o, como se dice ahora, stalker.

Una vez acabado todo, llega el peor momento: las fotos. *Aaaarrggh* Vale, estoy exagerando un poco, pero nunca se me ha dado bien eso de sonreír en las fotos. Sin una cámara en frente sí que sonrío mucho y me río mucho. Casi por cualquier cosa. Hay momentos incómodos cuando yo me rió porque todo el mundo esta serio pero yo me acuerdo de algo que no puedo explicar y es como "weeiird". Pero frente a una cámara no puedo. Bueno, si es un vídeo sí, porque actúo normal; pero siendo una foto me siento como una tonta. Soy rara, ya lo sabéis. Pero en el fondo, pese a todo, no me sentí muy rara. Y salí bastante sonriente en las fotos tengo que decir. Me han gustado estas fotos; cosa rara también.

Por fin llegó el momento que todos esperábamos, yo al menos: ¡la comida! ¿Por qué será que el ser humano no sabe otra forma de celebrar que comiendo y bebiendo? "-¡Me he graduado! -¡Genial! Vamos a comer! -¡Hagamos un brindis!" "-¡Hoy es mi cumpleaños! -¡Felicidades! ¡Comamos! -¡Chupitos a tu salud!" "¡Me caso! -¡¿No?! ¿Enserio? ¡Vamos a comer y beber! -¡Despedida!" "Mi abuela ha fallecido... -Lo siento mucho, ¿quieres que te invite a algo? -Anda, vamos a beber para que se te pase un poco las penas.". No exagero, y lo sabéis. Siempre es así, y me hace pensar. Pero al ser una amante de la comida, al ver esta llegar se me pasa.

No sé si esto lo he dicho en alguna entrada antes, pero lo digo ahora. El saber que las personas con las que estás comiendo ya no van a ser tus profesores, te quita un peso de los hombros. En serio, te sientes mucho más relajado. Y no solo se aplica a los alumnos, los profesores también están más relajados y se nota. Se les ve más sueltos, con más confianza; ya no importa, no nos van a volver a ver así que mismamente te pueden decir que no les has caído bien en todo el curso, y dará igual. Y los alumnos igual. En toda la cena hubo un ambiente más desentendido y ya es decir, porque en general las dos clases que nos graduábamos tenemos bastante confianza con los profesores (o al menos la mayoría, con la mayoría de ellos).

Tras la cena, en la que se habló y se hizo de todo; llegó la hora de que los profesores dijeran adiós por ultima vez y los alumnos nos quedamos solos para celebrar como verdaderamente los jóvenes celebramos: bebiendo. Voy a robarle la frase a uno de mis compañeros: "Deja que los profesores se vallan y que se lleven una buena imagen de nosotros, que como se queden, se van a acordar solo de lo malo". ¡Cuánta razón! Hablemos de la fiesta.

Yo no había bebido nunca, solo la típica copa de champán, cava o sidra en los brindis, así decidí que podía probar aunque no tengo todavía 18 años. Quería saber porque todos mis amigos tuvieron -y los niños actualmente tienen- esa necesidad de empezar a beber alcohol a los doce o trece años. Cuando yo tenía esa edad, salía poquísimo de fiesta; una cosa lógica. Cuando salía la primera vez propiamente fue en las fiestas del pueblo de al lado y todo el grupo de amigos hicimos un botellón. Mis amigas estuvieron empeñadas al principio de que bebiera, incluso intentaron echármelo en la copa sin consentimiento; pero tras varias negaciones, desistieron. Después, en fiestas o botellones siguientes no se molestaban, ya sabían que no iba a beber.

El ser la única que no bebe siendo adulta te lleva a ser el conductor por defecto, designated driver. El ser la única que no bebe, siendo adulta o no, te lleva a hacerte cargo de la gente que bebe demasiado. Algo que nunca es bonito si se comportan como borrachos llorones o cachondos. La única diversión es que si se pasan de la raya de alguna forma, o hacen mucho el tonto; te puedes reír. Y mucho. Y recordando al día siguiente lo que pasó también te ríes bastante. Sobretodo si fue extremadamente embarazoso y no se acuerdan. Siempre hay que tener pruebas, que luego se pueden usar como chantaje. Y luego dicen que los que no bebemos no nos lo pasamos bien. ¡Hah!

Pero ahora enserio. Yo no veía la diversión en beber algo que tampoco iba a cambiar mucho como me lo iba a pasar de bien y además me iba hacerme comportar como una idiota y al día siguiente darme un dolor de cabeza terrible si me pasaba. Además, estaba el que a mi madre no la gustaría, pero eso me daba igual ya que yo sabía perfectamente lo que tenía y no tenía que hacer; y desde una edad muy temprana solo he hecho las cosas que yo quería sin importarme nada ni nadie. Yo me lo pasaba estupendamente sin necesidad de alcohol u otras drogas (que a lo largo de mi desarrollo también me han ofrecido). Se puede decir que en ese aspecto no he vivido, pero yo he vivido y estoy feliz con mis decisiones hasta la fecha.

Al pasar segundo de bachiller pensé "¿Y si lo pruebo?". Ya que había pasado la etapa en la que tenía que ser "buena", decidí que al menos por una copita para probar no pasaba nada. Y nada pasó, ya que no bebí tanto como para emborracharme ("Can't get too sloppy" - Kurt Hummel), ni como para tener resaca. Pero tengo una cosa que decir: ¿Cómo podéis beber eso? Enserio, probé el "Beefeater" con Sprite y con limón. Dagh... No me gustó nada, pero tuve que terminarme la copa. Después probé el clásico "Malibú con piña". ¡Que diferencia! Seguía sabiendo un poco a alcohol, pero era un cambio importante. No quise probar más cosas. Además, el hombre de la barra llenaba los vasos de alcohol para acabar cuanto antes las existencias y mandarnos a todos para casa.

A parte de mi desastrosa experiencia con la bebida, la música como siempre no era de lo mejor. Música latina, véase bachata, merengue y... reggaeton. Aigh... Lo odio. Me gusta bailar y esas cosas, pero no soporto esa música. Cuando pensaba que no había música peor, llegó el horror. Un remix malo, pero MALO, MA-LO; de música latina, tecno y... El "Wannabe". Sí, habéis leído bien. "Wannabe" de las SpiceGirls. Si esa canción es mala ya de por sí, con ese remix la remataron. Y yo pensaba que había escuchado todo cuando en una tienda escuche un remix de tecno y "How will I know" de la querida Whitney Houston. Ay, señor...

Por eso, y por más canciones que no me gustaban nada y con las que hice la broma de irme, me estaba empezando a aburrir. La regla me provoca una cosa graciosa: me quita las ganas de lo que más tengo que hacer en ese momento. Y en ese momento tenía que bailar, no tenía ganas y no iba a luchar por tenerlas. Eran las tres y veinte de la mañana cuando mi hermano me llamó diciendo que se estaba durmiendo y que cuando tenia que ir a buscarme. Lo vi como una llamada del destino. Me fui.

Al llegar a casa, llegue más cansada de lo que estaba y durante toda la fiesta me había estado doliendo la cabeza así que me cambié, me hice un moño y me lavé un poco la cara con agua. Ni me cepille el pelo para quitar restos de laca y espuma ni me desmaquille. Me daba igual todo. Leí unos pocos fanfiction y me quede dormida con la voz de Darren Criss en mis oídos.

Al día siguiente me levanté a las tres de la tarde sintiéndome exhausta. Me estire lo que pude en una silla y comí viendo mi nuevo reality show favorito. Más tarde empecé a escribir está entrada y la dejé a la mitad como habréis podido notar (la línea a mitad del post).

Ahora que me doy cuenta, debería haber escrito todos esos verbos entre alumnos y profesores en pasado. Y "profesores" como "ex-profesores" y "alumnos" como "ex-alumnos". Supongo que todavía no me sale el hablar en pasado sobre estas cosas al ser tan reciente. Habrá que hacerse a la idea. Poco me va a costar, de eso estoy segura.

Está claro que, pese a todos los buenos y los malos momentos, esto (graduación y bachiller) hay que pasarlo para aprender más sobre la vida y es una alegría pasarlo. En el momento de las fotos, estaba feliz y ni siquiera sabía porqué. Supongo que después de escribir esto, me he dado cuenta.

Esta es la entrada más larga que he escrito hasta la fecha. Al menos eso creo. Espero que no os aburra. ;)

Cristina.

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